Charla: “La familia en crisis: Cómo vivir en medio de ella”

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 Por Gittel Estévez

Con motivo del Mes de la Familia, el pasado martes 22 de noviembre aprovechamos nuestra acostumbrada entrega de calificaciones para también tomar un tiempo y nutrir a los padres de nuestro colegio con una charla sobre la familia. Estuvo con nosotros el Pastor Eduardo Saladín, de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, compartiendo la charla titulada, "La familia en crisis: Cómo vivir en medio de ella".

 

El Pastor Saladín llamó nuestra atención al compartir impactantes estadísticas de matrimonios y divorcios. Entre 2004-2010, han habido 282,596 matrimonios, de los cuales 119,474 han resultado en divorcios (43%). A ésto podemos estimar las enormes cantidades que se vuelven a casar y muchas se vuelven a divorciar.

“Nadie llega al matrimonio esperando que fracase”, dijo el Pastor Saladín. Por esta razón, el divorcio es como la muerte de un sueño. Cada hombre y mujer llega al matrimonio con diferentes trasfondos, costumbres, formas de hacer las cosas… cada uno llega con su propio juego de planos para “construir” su familia. Entonces, ¿de cuál plano se deben guiar? ¿Del plano del hombre? ¿Del plano de la mujer?

Pero el Gran Diseñador ofrece su “diseño único y santo para el matrimonio”. Dios da en Su Palabra este plan. Efesios 5 y 6 habla del plan de Dios para la familia. Este plan SI funciona.

En Efesios 5:25-30, leemos sobre el ROL DEL ESPOSO. El esposo está llamado a “amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella,…” Él debe seguir el ejemplo de Cristo, y amar  a su esposa de forma sacrificial y dispuesto a todo por ella; debe sustentar, cuidar y guiar a la esposa en forma material, emocional y espiritual. El esposo es el principal responsable del matrimonio y la familia. Dios llama al esposo a ser cabeza porque Él ha establecido así el orden de autoridad y funciones, no de superioridad. Ante Dios, el hombre y la mujer son iguales, creados a Su imagen, pero con diferentes roles para que todo en la tierra funcione adecuadamente.

También leemos en Efesios 5:22-24 y 33, sobre el ROL DE LA ESPOSA: Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor”. Sumisión quiere decir someterse a la voluntad de otra persona, y ante el esposo la mujer tiene muchas herramientas para mostrar sumisión y respeto: en la forma de hablar, el trato a su esposo, las atenciones, y el cuidado del hogar.

“Un espíritu manso y sumiso en una mujer, consigue maravillas en un hogar”, comentó el Pastor Saladín, “la fortaleza de la mujer reside en no resistir y responder en amor y gentileza.”

Finalmente, Efesios 6 habla a padres e hijos. Dios manda a los hijos a obedecer y honrar en el Señor a sus padres, y promete bendiciones a quienes sigan estos mandatos.

A los padres les pide dos cosas: no provocar ira a sus hijos y criarlos en la disciplina y amonestación del Señor.

La Real Academia de la Lengua Española define ira como pasión del alma que causa indignación y enojo, apetito o deseo de venganza y furia o violencia. Es fácil llevar a los hijos a la ira, cuando los padres demandan al niño o joven algo que no puede dar o hacer; cuando tienen expectativas/demandas muy altas; y cuando les exigen a los hijos lo que no modelan.

Los padres son los responsables por el desarrollo físico, emocional y espiritual de sus hijos, y por eso deben criarlos en la disciplina y amonestación del Señor al cuidarlos, cultivar sus habilidades y talentos, enseñándoles del Señor, modelar a Cristo, y desarrollando una buena comunicación con ellos.

En la actualidad hay muchas familias monoparentales. Dios ofrece consejos a ellos también. La madre o padre que dirige su familia sola, posee una doble función. Estos deben nutrirse de la Palabra de Dios y allí buscar los principios que los guiarán a formar y criar a sus hijos. Dios llama, equipa, prepara y sostiene.

Cumplir con los roles diseñados por Dios no es tarea fácil, pero ese es el mandato y con ese plan es que vendrá la bendición. Guiarse del plan de Dios requiere fe y obediencia. La fe y las fuerzas para hacer lo que debemos viene de Dios. Esa fe en Dios te dará las fuerzas para vencer las luchas de nuestra carne, “pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico” (Romanos 7:19; ver Romanos 7). Es en el poder de Dios que podremos vencer.

Versículo de la Semana

  • Hechos 24:16
      "Por esto, yo también me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres."  

Rincón del Alma

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